sábado, 26 de septiembre de 2015

Septiembre 26, 2015. 20.38 hrs.

Cuando demuestras una personalidad dura, nadie te pregunta si estás bien o mal. Y ese es el mal de ser una persona endurecida por la vida...

Soy de esas chicas q han sufrido en la vida, porque ha sido dañada constantemente, porque se han aprovechado en variadas circunstancias y en varios aspectos. Y ello ha hecho que mi personalidad se haya endurecido y q me haya endurecido al punto de no permitir q nadie me viese sufrir, q nadie supiese de mis emociones. Es complejo todo, pues cada día y, dependiendo del lugar, la ocasión y la persona, la máscara a utilizares distinta...

Soy difícil de tratar, soy difícil de querer y lamento eso, pero juro q no es mi culpa...

Y ayer, ya no di más... Fueron tantas lágrimas que había evitado y tragado que me inundpe por dentro y mi corazón se ahogaba...

Estallé...

Simplemente no di más...

No fueron solamente unas lágrimas aisladas, lloré a gritos y hablé con la persona con la q menos pensé q lo haría: mi asistente, ese q me ha acompañado en cada correría académica dentro de mi trabajo...

Le conté sobre ti, como nos conocimos, sobre como nos había separado la historia y sobre mi lucha por ir donde tí y como día a día trabajaba para juntar el dinero y poder ir a por ti...
Le conté sobre el día q me enteré de tu matrimonio, de cómo mi vida se desmoronó y como sentí q esperé durante años a alguien q, a simple vista, no me quería como yo lo amaba...

Si... Te amaba en ese entonces, como nunca amé a alguien...

Le conté como mi vida se vino a pedazos abajo desde ese día, sobre cómo traté de seguir adelante, sobre cómo necesité de ayuda para no saltar de un edificio, de como mi vida se caía a pedazos y yo con ella, de cómo la soledad se apoderaba de mi y de cómo cada día trabajaba más y más para evitar pensar en lo q me dolía, para evitar sentir ese dolor...

Le conté sobre nuestro reencuentro, sobre la propuesta de trabajo q me hicieron, sobre cómo la rechacé por saber q estaría cerca de ti y tú no estarías a mi lado... 

Lloré, como no lo hacía hace años...

Le conté sobre mi miserable día a día, sobre cada máscara por mi usada y entendió, a la perfección, la razón por la cual trabajo tanto y estudio como loca: no quiero sentir ni pensar en todo lo q me queja

lloramos... Por horas... 

Aún te amo, no lo puedo negar...
Pero sólo eso: te ofrecí caminar junto a ti y fui rechazada y más nada puedo hacer... 
Y soy tu amiga, promet+í estar siempre a tu lado, 
Aquí estaré... 

Odio esto, pero necesito un cigarrillo...

No hay comentarios:

Publicar un comentario